La
cultura isleña es otra cosa. Otro mundo. Otro país. Pero uno realmente se
encuentra con la cultura del Archipiélago de San Andrés, Providencia y Santa
Catalina cuando descubre sus lugares mágicos, esos lugares que no están en
cualquier local a la vuelta de la esquina sobre la calle peatonal o en
cualquier playa llena de personas llegadas del continente.
A manera personal, descubrí el Archipiélago de una forma muy particular, nunca en mi vida lo había visitado hasta hace unas semanas atrás, casi un mes, pero mi rumbo desde Bogotá era la isla de Providencia, para llegar allí es necesario arribar a San Andrés y tomar otro avión, uno más pequeño, de no más de 20 pasajeros, con rumbo a Providencia en un vuelo que demora más o menos 30 minutos.
Fue
diferente, no conocía San Andrés y cuando aterricé en el aeropuerto Rojas
Pinilla de inmediato busqué la salida para volver a ingresar y dirigirme al
modulo de Satena, operadora de esta ruta.
Ya
en Providencia todo es diferente, la música en el automóvil que me transportó
al hotel, el idioma, los colores, el mar, todo es único.


Impactarse
con el mar es algo impresionante, se dice que esta zona tiene el mar de los 7
colores, personalmente nunca vi 7 colores, vi miles, es una experiencia única,
de esas que solo Colombia puede brindar, porque a pesar de la música para nada
tradicional de nuestra tierra y de los acentos, era un orgullo saber de primera
mano que ese pequeño pedazo de tierra, ese islote por allá en medio del Caribe,
muy mal pintado en proporción en el mapa de nuestro país, es en efecto, un pedacito de
Colombia.
Algo
particular, en la isla no escuché ni a Maluma, ni a J. Balvín, ni a nadie que
se le parezca, la esencia del reggae y esa música que llama a buscar otro
cuerpo o sencillamente a ser feliz impregna el ambiente, a tal punto que cada
canción que sonaba me llevaba a preguntar que quién era el cantante, que qué
tocaba, que dónde me conseguía ese ritmo, sin duda alguno el querer ser feliz en este paraíso es resultado en un 80% por la música y el resto, ya es la magia de la isla.
Mi madre no conoce el mar, no lo ha visto en su vida y quiero que vea el de Providencia, seguro va a llorar de la emoción.
Mi madre no conoce el mar, no lo ha visto en su vida y quiero que vea el de Providencia, seguro va a llorar de la emoción.
Les dejo algunas fotos de la isla y los invito a que descubran su encanto, quizá es un poco costoso, por sobretodo en materia de transporte, pero realmente es de esas experiencias que valen la pena cada centavo.
/Julián
PD: Les comparto el trailer de KEYLA, primera película rodada 100% en Providencia, tiene una fotografía espectacular y una interesante historia, además de la particularidad del trabajo con actores naturales también 100% isleños. Tienen que verla.


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